
La amenaza continua de su visita
le hacía temblar las carnes internas
y por eso la lucha intermitente
de apaciguar la salida a la superficie.
Su preferencia nocturna
La hacían temer el insomnio
Y así la invención de actividades diversas
esquivando el reposo noctámbulo.
Sabía que esos seres podían habitarla
durante el correr de sus días en estas tierras
Y descansaba en la siesta haciéndoles compañía.
Pero cuando se empecinaban en salirse y ser en ella:
La catarsis del cuerpo.
Sabía que en tiempos remotos no había distinción entre ella y ellos
Ahora el estar era disparejo
Ella podía verlos.
Abstrayéndose, podía ser.
La piraña recorrió todos sus nidos
Visito cada uno de aquellos recovecos uterinos
Dejó salir cuando quiso
La pelea continua y la lucha por la metamorfosis
Hicieron del orgasmo una despedida
bicheral
andrógena
alienígena
alienante.
le hacía temblar las carnes internas
y por eso la lucha intermitente
de apaciguar la salida a la superficie.
Su preferencia nocturna
La hacían temer el insomnio
Y así la invención de actividades diversas
esquivando el reposo noctámbulo.
Sabía que esos seres podían habitarla
durante el correr de sus días en estas tierras
Y descansaba en la siesta haciéndoles compañía.
Pero cuando se empecinaban en salirse y ser en ella:
La catarsis del cuerpo.
Sabía que en tiempos remotos no había distinción entre ella y ellos
Ahora el estar era disparejo
Ella podía verlos.
Abstrayéndose, podía ser.
La piraña recorrió todos sus nidos
Visito cada uno de aquellos recovecos uterinos
Dejó salir cuando quiso
La pelea continua y la lucha por la metamorfosis
Hicieron del orgasmo una despedida
bicheral
andrógena
alienígena
alienante.

