
El nacimiento
el viento,
sus manos
y sus dedos que rozan sus cenos
por entre navios y veleros
de puro remar sobre las aguas
que hoy
se merece.
El cielo por entre montañas
anuncia su ser
que enredado en cactus perdidos
va y viene a orilla de un dique
que trae y se lleva un rofundo estado de su ser.
Es a las palabras que este paisaje
quiere traer y devolver,
dejarlas disolver en unguento
de viento, agua y montaña.
Ella le dice:
"dejame caer",
su ser en eterno movimiento, añejo y al mismo tiempo estático
se sumerge en la ruta lenta del querer ser.
Ser montaña,
Ser agua,
Ser piedra,
Ser
para descansar siendo.
"Ahora te escucho", le dice,
"estas aquí detras de mi ser"
que no se haga nube este atardecer
en el que tu alrededor es el mío
con ojos de cada ser (piensa y se ríe).
