Era de noche
Y yo llegaba
Mientras todos se estaban yendo
Dejaban sus puestos de venta
Colgué mis ropas en ese puesto rodeados de otros vacíos
Y ni bien termino de exponer ese amarillo conjunto de bebe
Se acerca una señora o un señor, no llegue a distinguir su sexo
Su rostro parecía estar tapado por su propia sombra
Llevaba su mentón cerca de su pecho
Y me compro dos prendas de esas que yo vendía,
usada, porque así eran todas las prendas de mi puesto.
Me da un billete grande, esos de tres ceros,
Y yo le doy su cambio.
Se retira
Y después de varias horas advertí que su vuelto, alto por cierto,
Era falso.



