
Si los recuerdos fuesen fugases
el presente se volvería mas sincero.
Allí donde el recuerdo se intromete
para sacarte un tozo de vida
aparece una sombra
y aparezco, en soledad
y en armonía
después de una noche de limpieza onírica.
Cuántas mañanas de cantos y tierras húmedas,
de sal y aguas con espuma,
de labios con salitre
y de piel oscura.
Te he dejado ir
como aquella gaviota que a mi lado se sentó
mientras abría mis brazos
y gritaba tu nombre al mar.
Allí te solté
abrí mis alas
y lloré.
No entendí
pero un profundo anhelo de inspiración
me hizo correr,
cantar,
sonreír
y al viento llorar.


