miércoles, 3 de febrero de 2010

sucede


El viento
El aroma a soledad
Las aves que extienden sus alas
Y se echan al vacío
Sin rumbo
Sin importar.
Transportan
Se transportan
Sobre un cielo y un valle de aromas verdes
Que en un sin darse cuenta
Se transmuta en oscuridad
Tal inmensidad
El cielo
El vuelo
Las aves
Y un yo que escribe al pie de un cerro
Tratando de respirar.

martes, 2 de febrero de 2010

llego hasta mi

Tanta inmensidad
Solicita quietud
Tanta soledad
Silencio
Tanto silencio
Escucha.
Los sentidos comenzaron a abrirse
Y el abismo sobre el cuerpo.

Me di la vuelta
Porque el ahogo se desencadenaba sin estribos
Solo ante la presencia de un cordón montañoso
Mi ser
Ínfimo
Completamente pequeño
Ante la naturaleza
Quise cerrar los ojos para verme más grande
Pero esa enorme masa de tierra nunca ceso de recordarme esta cualidad:
La pequeñez.

Y ahí el salto cualitativo a la gran ciudad
A esta que hace que nos creamos que somos grandes
Inamovibles,
Indestructibles,
Pesados
Fuertes,
Allí donde no existen los vientos que soplan de verdad,
Solo existen en las poesías,
Allí donde la tierra no se siente mover
Porque estamos apilados unos con otros
Allí donde la seguridad esta erigida por la individualidad
Porque cada vez más enajenados a nosotros mismos estamos
Así la ciudad es necesaria para quienes son temerosos
Para quienes el vacío es insostenible
Porque la naturaleza esta allí para mostrarnos tal como somos.

Me di la vuelta otra vez
Y escuche el silencio
Silencio armónico ante la ausencia de palabras y pensares
Y una inagotable disputa por el aturdimiento ante semejante silencio.
Sin luchar
Cedí.