martes, 23 de marzo de 2010

conversaciones

Si me voy ya no estas
Si llego te vas
Que desilusión
Nunca me contaron que esto era así.
Es la paradoja la que mata
Y estrangula hasta el final.

Hoy muero
Como tantas otras veces más
Hoy quiero dejar de pensar
Para dejar de sentir
Porque es la razón la que lleva mi sentir
A los rincones de mi propia sombra.
Estas cerca
Ahora ya no
Ya paso
Ya fue ayer
Me alejo
Se aleja
Me fui.

No estas hecha para eso
Debes ir a tu destino
Y asusta mas que nada
Y tal vez que nadie
Eso aun no lo se
Sentí miedo
A un nadie
También.

Pero después te das cuenta que no era para tanto
Y siempre es para mucho
Siempre es para más
Y nunca para mí
Será para otros.

cerrar los ojos

Una desnudez que la enloquecía
Una semejanza a sí misma
como su contrario.
Su piel oscura resaltaba su otra tez,
blanca y transparente.
Sus cuerpos flotaban por las calles
de aquella pequeña ciudad.
En bicicleta
A horas cercanas a la siesta,
Cuando el tiempo se vuelve quietud
y el suburbio parece no respirar.
El sosiego es tal que hasta las hojas de los tilos
son inmutables.
Ante tal inmensidad inamovible
Sus cuerpos lucían más dóciles y dinámicos que nunca.
Reían, flotaban, se sacudían a un lado y a otro
Como con espasmos de felicidad.
El placer por un despojo sin enojos
Por una libertad sin precios
Solo su cuerpo
Su ser
Y su oscuridad.