viernes, 21 de octubre de 2011

Greta


Camina caminos
espera soledad
habla su mar

sale en búsqueda de aire puro que la hagan bailar
pero solo encuentra esquinas oscuras
grillos
silencio
un pasar

Entra al almacén nadie comprende su idioma vulgar
su vestido se vuela levemente
sus piernas se enfrían
su pelo se eriza
se riza,
vuelve alegre a su hogar

escribe,
sueña,
lanza su piedra al mar
deja allí escritos
quien sabe los leerá
Promesas perdidas
absurdas certezas
vuelve a esas aguas
dulces saladas ya no recuerda ese andar.

de noche
de día
vio el tren pasar

Una mirada pegada a la ventana
dejaba caer su lágrima
escribió en su cuaderno
dibujó,
cantó
bailó,
comió,
lloró
se durmió.

viernes, 11 de marzo de 2011

luego existo


Un pétalo de alguna flor
Un papel en blanco
Una escalera
Una mesa
Una silla
Un mar incierto de certezas
Un decir estrafalario
Un vaso de anís
Una bocanada de humo gris
Un cantar desesperado
Un sillón
Terciopelo gris
Un rojizo
y no en su nariz
En su cabello
rizos
En su andar
casamiento
En su ser
pasión:
Un sentir. 

jueves, 17 de febrero de 2011

soslayo

Un soslayo de placer

Una mueca que sale del cuello de un pulóver

que se vio caer.

Ahí detuvo su mirada

y una manada de gansos se divertía jugando a esconderse de sus crías.

Allí donde la soledad guarda su desprecio

Abrió el placard y sintió el suspiro interrumpido y conocido de su aliento.

Volvió la puerta a oscurecer su guarida

Y aquel sollozo se alejó cada vez más

hasta acallarse.

Bebió su coñac añejo y guardado en el viejo almacén


recordando el sonido que aquella llave hacía

cada vez que durante horas esperaba tirado en su cama.

Pasillos diurnos colmados de agonía


Pasos silenciosos

Y otros escandalosos

Vidrios que se estallan

Tierra que se cae por entre los dedos tenebrosos de dolor

Una puerta que detona silencio

Un techo al cielo

Un piso inundado de lágrimas.




miércoles, 12 de enero de 2011

felinos

Con sus alas de pesadumbre
la abrazó
la penetró
la ocultó
la ignoró.
Su piel amarronada hasta el oxido
Comenzó a supurar un desalojo
de aquella piel añeja,
obsoleta,
hostil.
Su mirada inclinada a las alturas,
su conciencia en su justo ser,
su instinto arrasador,
puro y voraz.
Su vientre
desalojado, empapado
de llanto de un ser
que no quiso
pudiendo ser.
Se mira a un espejo
Irreconocible edad,
rostro
y mujer.
Se peina,
deja la dicha
abre sus piernas
caen pétalos
que el viento traslada a un mar
Si orilla,
Sin olas
con la única ilusión de ser.