La pasión de la muerte por estar vivo
Es la soledad incordiosa de un anhelo en estado puro
De sobrevivir a la locura de la pasión
La madurez de las emociones supura un aliento amargo con gusto a sal
Es la canción de madrugada que grita de orgasmos
Y vive de recuerdos con gusto a sal
Gime en los cuartos de entera niñez
Y madura una fruta que no deja caerse
Su vientre lo absorbe con absoluta estrechez.
Son los campos de los llanos
Los que cantan sus canciones
Son las luces de los cielos
Los que anuncian sus intenciones
Ostenta vanidades
Grita a los infiernos llantos y maldiciones
Pura extrañeza de mantos acosadores
Sangre, pena, amenaza de muerte a los cazadores.
Días de inconsciencia calada de sustancias
Pura locura de viajes en paralelo
Libre albedrío de impúdico consuelo
Fin de los días de los sin día
Fugacidad pasajera, incertidumbre venidera
Adentra sus días en este mi sendero
Mi espacio vacío repleto de luces, inviernos, lechos,
Sudores, trajes malhechos,
narices, mujeres, hombres
viajes, pasajes
laberintos de hielo.
Escena melancólica, traje de mujer enloquecida
Abre la puerta a la enramada que viene a darte la bienvenida.
Ya no platica la letra de la locura
Solo imagina un trance
Un manjar de anhelos
Para degustar y sonreírle a la pavura.
Tiempo de los costosos vuelos
Agradecido al alto cielo
Al universo
Y a las constelaciones por jugar el juego
Por poner las reglas sin ciencia
Por darle forma a la amorfa vivencia
Para despedazarla en otras
Que reparan
Que escarmientan.
Que vapulean.
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