
Hoy fue un agraciado día, pensó.
Tal vez sea esa puerta que se cierra
esa, de tantas otras que se abren.
Esas, como las que tiene Daniela
que hoy están cerradas y mañana abiertas.
Porque cuando la fuerza, pero no esa que siente el cuerpo, se aclaraba mientras pensaba,
Sino esa de la que solo las palabras pueden ser metáfora,
Esa fuerza,
Es la que se cala e interpone en una nueva puerta,
y así, el día se transforma,
La contaminación se disipa
Y ahí vienen los aplausos.
Bienvenidos, se dijo ella mientras miraba al cielo,
Y repetía, de aquí que empiecen a abrirse todas las puertas que sean necesarias
Y en cada una de ellas
Esperando un aplauso estará.





