Todo cuanto amenaza en cambiarme
Aunque sea para mejor, odio y huyo.
Déjenme los dioses mi vida siempre
Sin renovar.
No quieras Lidia, edificar en el espacio
que figuras futuro, o prometerte
mañana. Cúmplete hoy no esperando.
Tú misma eres tu vida.
No te destines, que no eres futura.
¿Quién sabe si entre la copa que vacías,
Y ella de nuevo llena, la suerte no te
Interpone el abismo?
Ya no merece besos mi boca.
Si aún me amas, por amor no ames:
Me traicionarías conmigo.
Y el espera, alegre casi y bebedor tranquilo,
Y sólo deseando
En un deseo mal tenido
Que la abominable ola
No lo moje tan pronto.
Alejandra Pizarnik
miércoles, 29 de abril de 2009
una verdad
La casa era una que yo no concia
Pero en las entrañas sentía que ella me concia a mi
Porque me llevaba a los lugares siguiendo mis necesidades.
Allí estaba mi abuela que ya no esta
Mi padre con hijos que yo nunca vi.
Pero eran y estaban allí
comiendo, bebiendo y aprendiendo lo que el y
Su mujer tenían para darle.
Y de repente un salto hacia la otra orilla de mi soledad
Un hermano que calma
Espera y se impacienta poco
Estaba rasgando yo sus vestiduras de ira, bronca
Y un sin saber que la alucinación nos da.
Una madre
De poca estatura
De pechos prominentes, no tal cual mi otra realidad
A la que de sus camisas zamarreaba y a los gritos de
Prostituta la dejaba al suelo roer.
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