Sentir el presente como aquello que siendo se deja humedecer por las flores del día
De lo que vendrá ni los pájaros lo saben
Y así la vida corrió
Y los días se sucedieron
Algunos con melancolía
Otros con la fuerza de olas mediterráneas
Y otras con la tranquilad y la monotonía de una pampa llana y vacía.
Comprender el presente
Las semillas que caen y germinan con la fuerza de nuestra fortuna
Pero a costa de un esfuerzo no agradecido
Sin esperar
La nada
Sin escuchar asomo de verdades
De no verdades
Ni de la nada.
Transitando la tranquilidad de la nada
Conforme con el presente más genuino
Solvente a mi misma
Congruente creencia de mi presente
Salvia de mi sangre
Esperar en la acción
De ser
De creer
Aceptación de la naturaleza
La no fuerza de la fuerza que se interpone como maleza
Y deja
Deja
Que el destino se encarga de hacer por mi
La madeja de ese ovillo enredado e incrustado en uñas de alteza
Así me alejo de lo que me pertenece porque al mismo tiempo ya estaba
Dejándome de pertenecer porque no hay permanencia
Más que la del propio presente
El mismo
Siendo
Arriba
Y abajo
Del escenario
Sangre maldita de la divina tentación
Te anhelo
Al oler mis propios aromas
De senos
De libélulas
Y sangre fría y caliente
Que se mezcla en una melancolía erótica
De amor
Pasión
Armonía y locura
Tanto y mucho placer
De una serenidad sin razón de ser devuelto.