martes, 2 de diciembre de 2008

Vuelo


Nada más preciado que la libertad de volar
De sentir como los pájaros, supone tal sensación,
Solo imagina que desde allí
Puede volar con la imaginación de los pájaros,
Sin melancolía,
Solo con la sensación de respirar y sentir su propio aliento que roza
Sus mejillas

Ahogada en su propio llanto
Intenta parase para tirarse a volar
Al precipicio
A ver que es ese otro lado
Ella quiere volar

El pasado, el presente
Se unen
Y por suerte el futuro no se estremece solo quiere soltarse a volar
Las armas de la prisión
Por el cielo hacer explotar
Mirándolas
Riendo
Y viéndose a si misma
Explotar
En mil pedazos de libertad
(a mi amiga Gaia por su cancion)

lunes, 3 de noviembre de 2008

mil sonrisas


El nacimiento

el viento,

sus manos

y sus dedos que rozan sus cenos

por entre navios y veleros

de puro remar sobre las aguas

que hoy

se merece.

El cielo por entre montañas

anuncia su ser

que enredado en cactus perdidos

va y viene a orilla de un dique

que trae y se lleva un rofundo estado de su ser.


Es a las palabras que este paisaje

quiere traer y devolver,

dejarlas disolver en unguento

de viento, agua y montaña.

Ella le dice:

"dejame caer",

su ser en eterno movimiento, añejo y al mismo tiempo estático

se sumerge en la ruta lenta del querer ser.

Ser montaña,

Ser agua,

Ser piedra,

Ser

para descansar siendo.

"Ahora te escucho", le dice,

"estas aquí detras de mi ser"

que no se haga nube este atardecer

en el que tu alrededor es el mío

con ojos de cada ser (piensa y se ríe).



miércoles, 9 de julio de 2008

samantha (III)


Dicen que la vieron caminando en la noche oscura y silenciosa de Buenos Aires. Partía de lugares añejos que le hicieron recordar ciertos recovecos profundos que en su alma parecía acorralar. Porque quienes cruzaron con su mirada atisbaron en su mejilla un correr de una gota antigua de puro rimel y una sombra que quiso estallar. Sonaba una música triste y melancólica pero feliz al mismo tiempo, como aquella frase que solía recordar, de aquel personaje que una vez, en una de sus noches de soledad, había dejado sus notas por su cuerpo traspasar.

Tantos personajes de la noche, de penumbras y de puro talento que en su piel irradiaba una contagiosa ansia de imaginación, anhelo y pura creatividad.

Se sentó en una esquina en donde la luz cenital hacía sombra en su rostro. Ella no quería que su semblante mostrase su penar, a pesar de que los otros la veían con tanta vida y mucho andar. Ella estaba muriendo allí, como en una orilla, frente al mar, tirando deseos al agua y pidiéndole a las olas que se lleven aquello que ya no le serviría a su caminar.

Cuantos espejos que hoy la muestran desnuda peinando su brillantez aunque ella siga peinando ese viejo y largo cabello. Cuánto anhelo, cuánta ilusión, cuánta fantasía que quiere hacer canción.

Ya se acuesta en su lecho, con la mirada triste de pensar, abre los ojos bien grandes, sacude esas mantas que cobijan tanto pasado ancestral, y levantando el mentón al techo y abriendo como en un último suspiro sus ojos, se despide, dice adiós en profundo silencio.

domingo, 15 de junio de 2008

S de Decires


Ya los túneles, los sonidos
las palabras
descansan en un recuerdo.
La soledad la invadió
Insoportablemente débil
Y ni un soplido pudo derrumbar su majestuosidad oscura.

La locura y el poder de la rebeldía
O de la sinrazón
Menospreciada en aquellos días
Grandes telones,
Tremendas personalidades que en búsqueda de poder aniquilaban individualidades.

Es la tiranía de los lugares
Es la entrega de soberanía a cambio de nombres, colores, pinturas sin valía.

Sentada observando la ronda
Anhelaba el fuego que calienta y que quema.

“Maizales de colores brillantes
hazte en mí trigal”,
Cerrando sus pupilas,
el deseo se encarnaba en escena.

Cuántos pasillos y escaleras.
Ella ansía una soledad remota
distante
en tierras extrajeras,
donde la sabiduría emerja, y el ego descanse junto a aquellos pobres tristes
que anhelan poses
y cafés
Pero no en Balvaneda.

sábado, 7 de junio de 2008

Samnatha (parte II)


Y entonces el devenir de una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla.
Aquello que comenzaba a leer en letras de colores
se hacía cada vez mas trascendental porque era su rostro
que sentía el reflejo en aquellas palabras de cristal.

Al fin decidió reposar en horas diurnas
en las que los pájaros podían ver sus pupilas brillar,
y por eso la cercanía del canto
Y en movimiento continuo de una silla longeva
dejaba que su garganta estalle con suavidad.

Asonantes melodías salían de un túnel oscuro, sombrío y sin andar.
Maravillada, descentrada, ensoñada
dejaba otras gotas caminar.
Un manto de agua turbia inundaba un viejo portal,
monstruos, libélulas, semillas
unas muertas y otras por germinar.

Volando por entre nubes corría a los pájaros
queriendo su sonido y sus alas atrapar.
“Hazte las propias”, oía una voz trinar
Y un viento de niebla la hizo un suelo tocar.

Sumergida en el mar profundo de agua incierta y sin final
Descansa y se deja atravesar.
Esta vez Samantha escucha un teléfono sonar.




domingo, 1 de junio de 2008

Samantha


Si hay un centro que está dando vueltas
por quien sabe donde
Es el torbellino que lo filtra por entre rejas y lo deje caer
en umbrales de espejos que se rompen en un masticar de voces intimas.

Cuando la brillantina ilumina su rostro
solo un tiempo diminuto, que tal vez sea extenso, disfruta de esa brillantez,
porque la opacidad ya esta llamándola para inundar su cuerpo,
para convertirlo en vejez.

Cada muerte,
cada vacío es nadar en la inmensidad de un mar profundo e iluminado a penas
tenue y sombrío.
Pero a pesa de saber nadar
Su cuerpo no responde a la llamada.
Todo de repente crece en tamaño y la hace perder.
Sube escaleras equivocadas
y tiene que empezar a descender.
Se encuentra con animales de toda raza,
algunos sin cuerpo
y otros al revés.
Solo camina su piel.
Pero lo suyo es desproporcionado
nada tiene su color,
su tamaño,
su acostumbrado ser.
Empieza a sentir su enfermedad
que comienza a treparle las venas
y a comerle como pirañas por dentro la cabeza.

Es el monstruo con el que soñaba de niña.
Es la princesa que le enseñaron a se de pequeña.
Es la señora grande de caderas gordas que cocina, teje, lava y lee en la siesta.
Es la mujer falo que sale a la calle por el pan de la familia pero con su libro de cocina bajo el manual de oficina.
Es la que se queda.
Es la que se va.
Es la que espera.
Es la que grita por las escaleras.
Es la que amaza.
La que baila.
La que sale sin avisos ni permisos.
Es la que cela.
La que aprende, dice, calla, enseña.

Reposa durante un momento porque agotada de andares y necedades
no sabe si lo que elige es siendo o son solo ilusiones de un futuro añejo.
Sabe que mucho de lo construido son palabras que con solo un soplar
se desmorona un creído caminar.
Y como se da cuenta de la levedad de las cosas
Prefiere
¿Qué prefiere?
……soñar…….
Porque es soñando donde encuentra su verdad
donde la fantasía se fusiona con una realidad.
Donde la muerte es protagonista: dice la verdad.

Se acuesta a descansar quien sabe cuanto tiempo mas esto le llevara,
Tal vez la vida toda
Tal vez un simple caminar,
No sabe
Necesita la paz de un pestañar sin volver a abrir
Quedando a ciegas
Por un largo rato
Soñando
O por eso tanto anhelo a viajar.

Cundo es real la realidad, piensa,
hay que cuidarse o cuidarla para no perderse
En el mar
en el que todos nadan y ella sola
quiere caminar.

Es el presente,
escucha por las esquinas murmurar.
No sabe,
solo escucha,
mira,
siente.
Ahora siente sus manos entre sí rozar.

Descansa Samantha,
solo siente tu palpitar.




sábado, 22 de marzo de 2008

otahi


Es insoportable el peso
que por una añadidura del destino
se ha clavado en su escapula
la espada sagrada.

Se la ha visto deambular por las calles
del inframundo.
De su mano,
desconocidos
De sus piernas,
sapos tendidos.

Es la jaula de serpientes
que sorpresivamente se ha abierto
Y vagan zigzagueantes por sus entrañas
dejándola inquieta
Moribunda y sin andar.

La han descubierto recostada en la empedrada
Leyendo cuentos, novelas, teoría práctica y singular
Bibliotecas enteras en pocos minutos visitar.
Es insoportable el claustro que por escaleras infinitas se ha decidido lanzar.
El gentío la aprisiona,
la detiene,
la distrae
se hace absurdo su marchar.

Es la caída de un velo
Es la lluvia de espadas
Que la hacen esconderse bajo una concha de mar
Allí descansa,
se duerme
esperando ases que la pasen a buscar.




viernes, 15 de febrero de 2008

par de ejas


Mucha gente que posiblemente creímos extraña en algún momento, torpe, desconocida o vulgar, también, por qué no,
hoy, se sienta a compartir un trago con nosotros, y un :”qué hacé che, Qué tal?, qué contá?”.

Tal vez estas personas se cruzaron,
Segurmante se rozaron,
Sospecho, se detuvieron y se miraron, (de esto digo hace unos años atrás, cuando ambos no eran lo que son en aquella mesa de bar).
Comieron a destiempo,
Soñaron casi igual,
Estudiaron y profesaron ideologías de Weber y Marx.
Se interesaron por el cine, la música y el teatro popular.
Hoy, se sientan a mirarse con Cortázar, Mafalda, Lecqoc, los Monty Python y Rally a cantar.

Muchas rutas de andares para llegar a destinos con carteles de prohibido pasar
o voces que decían:”Ahhh se fue reciencito de acá!”.
Cuánto peso en la espalda de cargas inútiles por puro azar,
Y cuánto creído para tener que olvidar.

Cruza bajo el agua,
ese mundo tan privativo
Pues, baña su lecho,
Es que el cerro le ha dejado el lodo impreso en su prolongado transpirar.

Se avecina el cronos
Quiénes lo saben no habitan
Solo lo sospechan
Por la estrella que cayo para derramarles su luz.

Cada índice que anuncia una marcha
Es una conjunción de movimientos,
De planetas, de transiciones celestiales.
Es la luz de algún gurú oriental,
es la búsqueda tan intensa e incesante que cada ser creyó algún día derrochar,
es la ideología,
es la metafísica,
es la física, meta, meta,
es el footing,
es el crowlling,
es la bicicleta, ah.
Ahhhhhhh!!! No se viejo,
Lo único que sé es que conseguí pareja reja, reja, reja, oreja, eja, eja, par, par, par, eja, eja, ja, ja, ja, japar, japaré, japar, pajar, ja , pa, pap, pará, paré, e, pará, e paré, pará, pará, pará que pareja vos eh oreja despareja estás.
(Y se fue riendo con un grano en la oreja).

miércoles, 6 de febrero de 2008

de rramada


El sopor de su soledad ha empezado a sucederse como aquella ola que acarreo esa gota vacía con gusto a sal.
“Es en las almas en donde los sucesos comienzan a plasmarse y a adquirir la forma del ser”, se decía mientras contemplaba el juego interminable de las olas correr. Y allí comprendió que cuando el cuerpo reposaba sereno junto al mar surgía la posibilidad de ser uno en concordancia con el anhelo. Porque al estar consigo misma se transformaba y esa mutación la volvía a la casa de los instintos. Y nuevamente reflexionó: “No es la materialidad la que hoy engendra su poder por sobre mi piel,
es la ausencia,
la ausencia de su cuerpo, no así del alma,
esa que provoca al ser para ser”.
Y aunque se negase a sentir el poder de aquella sombra cubriendo su existencia,
la repetición metamorfosenate
la aniquilaban en partículas diminutas.
Así, sus sustancias hicieron de su esqueleto un animal vivo
que en continuo proceso hacían de la física la ciencia mas exacta y temerosa de su existencia. Y en incesante movimiento concibió:

La serenidad de una distancia sin límites
La sabiduría de una comunicación incierta
El velo que cubre los rostros
La ceguedad de un destino sin puerto

Es la princesa la que acaba
Es la muerte la que atropella
Pastillas que se derraman sobre porcelanas
Besos y atropellos en bañaderas de cerámica

En el agua flotan como vagabundos de hogar
En la profundidad no se ahogan,
Se obsequian,
Se distancian,
Se van.
Son como críos terremotos
Que en unos instantes se dejan caer en tobogán.

Más que sendero y huella,
Es desierto de arena,
Ni frío, ni humedad.
Es por jornada a pies descalzos y sin juzgar.
No es un cuento,
No tiene principio ni final.