sábado, 7 de junio de 2008

Samnatha (parte II)


Y entonces el devenir de una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla.
Aquello que comenzaba a leer en letras de colores
se hacía cada vez mas trascendental porque era su rostro
que sentía el reflejo en aquellas palabras de cristal.

Al fin decidió reposar en horas diurnas
en las que los pájaros podían ver sus pupilas brillar,
y por eso la cercanía del canto
Y en movimiento continuo de una silla longeva
dejaba que su garganta estalle con suavidad.

Asonantes melodías salían de un túnel oscuro, sombrío y sin andar.
Maravillada, descentrada, ensoñada
dejaba otras gotas caminar.
Un manto de agua turbia inundaba un viejo portal,
monstruos, libélulas, semillas
unas muertas y otras por germinar.

Volando por entre nubes corría a los pájaros
queriendo su sonido y sus alas atrapar.
“Hazte las propias”, oía una voz trinar
Y un viento de niebla la hizo un suelo tocar.

Sumergida en el mar profundo de agua incierta y sin final
Descansa y se deja atravesar.
Esta vez Samantha escucha un teléfono sonar.




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