
Ya los túneles, los sonidos
las palabras
descansan en un recuerdo.
La soledad la invadió
Insoportablemente débil
Y ni un soplido pudo derrumbar su majestuosidad oscura.
La locura y el poder de la rebeldía
O de la sinrazón
Menospreciada en aquellos días
Grandes telones,
Tremendas personalidades que en búsqueda de poder aniquilaban individualidades.
Es la tiranía de los lugares
Es la entrega de soberanía a cambio de nombres, colores, pinturas sin valía.
Sentada observando la ronda
Anhelaba el fuego que calienta y que quema.
“Maizales de colores brillantes
hazte en mí trigal”,
Cerrando sus pupilas,
el deseo se encarnaba en escena.
Cuántos pasillos y escaleras.
Ella ansía una soledad remota
distante
en tierras extrajeras,
donde la sabiduría emerja, y el ego descanse junto a aquellos pobres tristes
que anhelan poses
y cafés
Pero no en Balvaneda.
las palabras
descansan en un recuerdo.
La soledad la invadió
Insoportablemente débil
Y ni un soplido pudo derrumbar su majestuosidad oscura.
La locura y el poder de la rebeldía
O de la sinrazón
Menospreciada en aquellos días
Grandes telones,
Tremendas personalidades que en búsqueda de poder aniquilaban individualidades.
Es la tiranía de los lugares
Es la entrega de soberanía a cambio de nombres, colores, pinturas sin valía.
Sentada observando la ronda
Anhelaba el fuego que calienta y que quema.
“Maizales de colores brillantes
hazte en mí trigal”,
Cerrando sus pupilas,
el deseo se encarnaba en escena.
Cuántos pasillos y escaleras.
Ella ansía una soledad remota
distante
en tierras extrajeras,
donde la sabiduría emerja, y el ego descanse junto a aquellos pobres tristes
que anhelan poses
y cafés
Pero no en Balvaneda.


