domingo, 15 de junio de 2008

S de Decires


Ya los túneles, los sonidos
las palabras
descansan en un recuerdo.
La soledad la invadió
Insoportablemente débil
Y ni un soplido pudo derrumbar su majestuosidad oscura.

La locura y el poder de la rebeldía
O de la sinrazón
Menospreciada en aquellos días
Grandes telones,
Tremendas personalidades que en búsqueda de poder aniquilaban individualidades.

Es la tiranía de los lugares
Es la entrega de soberanía a cambio de nombres, colores, pinturas sin valía.

Sentada observando la ronda
Anhelaba el fuego que calienta y que quema.

“Maizales de colores brillantes
hazte en mí trigal”,
Cerrando sus pupilas,
el deseo se encarnaba en escena.

Cuántos pasillos y escaleras.
Ella ansía una soledad remota
distante
en tierras extrajeras,
donde la sabiduría emerja, y el ego descanse junto a aquellos pobres tristes
que anhelan poses
y cafés
Pero no en Balvaneda.

sábado, 7 de junio de 2008

Samnatha (parte II)


Y entonces el devenir de una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla.
Aquello que comenzaba a leer en letras de colores
se hacía cada vez mas trascendental porque era su rostro
que sentía el reflejo en aquellas palabras de cristal.

Al fin decidió reposar en horas diurnas
en las que los pájaros podían ver sus pupilas brillar,
y por eso la cercanía del canto
Y en movimiento continuo de una silla longeva
dejaba que su garganta estalle con suavidad.

Asonantes melodías salían de un túnel oscuro, sombrío y sin andar.
Maravillada, descentrada, ensoñada
dejaba otras gotas caminar.
Un manto de agua turbia inundaba un viejo portal,
monstruos, libélulas, semillas
unas muertas y otras por germinar.

Volando por entre nubes corría a los pájaros
queriendo su sonido y sus alas atrapar.
“Hazte las propias”, oía una voz trinar
Y un viento de niebla la hizo un suelo tocar.

Sumergida en el mar profundo de agua incierta y sin final
Descansa y se deja atravesar.
Esta vez Samantha escucha un teléfono sonar.




domingo, 1 de junio de 2008

Samantha


Si hay un centro que está dando vueltas
por quien sabe donde
Es el torbellino que lo filtra por entre rejas y lo deje caer
en umbrales de espejos que se rompen en un masticar de voces intimas.

Cuando la brillantina ilumina su rostro
solo un tiempo diminuto, que tal vez sea extenso, disfruta de esa brillantez,
porque la opacidad ya esta llamándola para inundar su cuerpo,
para convertirlo en vejez.

Cada muerte,
cada vacío es nadar en la inmensidad de un mar profundo e iluminado a penas
tenue y sombrío.
Pero a pesa de saber nadar
Su cuerpo no responde a la llamada.
Todo de repente crece en tamaño y la hace perder.
Sube escaleras equivocadas
y tiene que empezar a descender.
Se encuentra con animales de toda raza,
algunos sin cuerpo
y otros al revés.
Solo camina su piel.
Pero lo suyo es desproporcionado
nada tiene su color,
su tamaño,
su acostumbrado ser.
Empieza a sentir su enfermedad
que comienza a treparle las venas
y a comerle como pirañas por dentro la cabeza.

Es el monstruo con el que soñaba de niña.
Es la princesa que le enseñaron a se de pequeña.
Es la señora grande de caderas gordas que cocina, teje, lava y lee en la siesta.
Es la mujer falo que sale a la calle por el pan de la familia pero con su libro de cocina bajo el manual de oficina.
Es la que se queda.
Es la que se va.
Es la que espera.
Es la que grita por las escaleras.
Es la que amaza.
La que baila.
La que sale sin avisos ni permisos.
Es la que cela.
La que aprende, dice, calla, enseña.

Reposa durante un momento porque agotada de andares y necedades
no sabe si lo que elige es siendo o son solo ilusiones de un futuro añejo.
Sabe que mucho de lo construido son palabras que con solo un soplar
se desmorona un creído caminar.
Y como se da cuenta de la levedad de las cosas
Prefiere
¿Qué prefiere?
……soñar…….
Porque es soñando donde encuentra su verdad
donde la fantasía se fusiona con una realidad.
Donde la muerte es protagonista: dice la verdad.

Se acuesta a descansar quien sabe cuanto tiempo mas esto le llevara,
Tal vez la vida toda
Tal vez un simple caminar,
No sabe
Necesita la paz de un pestañar sin volver a abrir
Quedando a ciegas
Por un largo rato
Soñando
O por eso tanto anhelo a viajar.

Cundo es real la realidad, piensa,
hay que cuidarse o cuidarla para no perderse
En el mar
en el que todos nadan y ella sola
quiere caminar.

Es el presente,
escucha por las esquinas murmurar.
No sabe,
solo escucha,
mira,
siente.
Ahora siente sus manos entre sí rozar.

Descansa Samantha,
solo siente tu palpitar.