martes, 20 de febrero de 2007

en función


La función se anunciaba
Y en la sala vacía repercutía una menester sonororidad que provenía de las butacas.
Un crujido a madera,
y un tacón de piernas largas estremeció el terciopelo de la platea.
Los lados del espacioso telón
se desunieron en bambaleante armonía
Y un aroma a húmeda vacuidad
brotaba por entre las filas.
“Butaca 4, a la izquierda”
“Fila 7 a la derecha”,
“Deje tres asientos libres,
en el cuarto tome asiento, por favor”.
Levantó los párpados
y su sonrisa señalaba la invitación de la fila 9 a la izquierda.
Tres sillas,
un cenital,
un brazo sudoroso,
el ras de una piel que resquebrajaba.
Toses,
risas,
suspiros,
aplausos.

sábado, 17 de febrero de 2007

yace


El amargo sudor de la frente
se le derrama en su rostro fatigado
por la lucha del hacer.
La marcha se le torna una grave melodía
con sopranos, bailarines, músicos y orquestas que estampan su ritmo.
Sus pies como toneles,
dan empuje a las piernas de viejo metal oxidado.
Su cabeza busca entre lombrices
pero sólo emergen los tanques y bombardean su pensar.

Se acuerda de él
y entre sus labios su boca murmura frases inconfesables.
Recrimina su cuerpo y su mente,
que en el intento de ser armoniosa,
el cuerpo danza.
Piensa enceguecida por la música que atraviesa su esqueleto de astronauta
y su mente que instiga.

Se imprime su contramáscara,
y por eso afirma su disfrute perverso
que persuade con discursos
y con sorda escucha.

Allí los trazados,
las diagonales,
las salidas.

a ver a ver...


Estaba de frente a la ventana
y por suspiros de mera claridad
el silencio me hizo cómplice de aquel espectáculo que estaba por empezar.
“La violencia del cuerpo se me hace materia
por los procesos que mi mente materializa
en mis sueños a través de insignificantes imágenes, breves y precisas”.
“¡Bravo, bravo!, se oían las voces gritar”.
Y seguía:
“...algunas oscuras con mucha violencia
desplegaba mi cuerpo contra alguien o algo
como una necesidad de instinto animal...”.
Se oyó un silencio expectante,
e imaginé que venía más,
por eso encendí el Belmond del placer para un deleite más.
“...sin un casillero en libertad,
mi inconsciente me reclama soledad.
Si percibo la saciedad
me condenan las metrallas, las paredes, los disparos...”.
Y el ritmo de los aplausos no cesaba nunca
ante tanta crueldad.
Faltaban gritos de augurios,
Y algún que otro
“una más y no j......más!!!!.”
Me sonrío y escucho:
“...sueños de liberación que
diluyen lo incomprensible
de lo vivido inadvertido,
de lo querido reprimido,
de lo deseado no sabido,
de lo sin sentido significando........”
y allí en medio del culmine final,
sonó la campana.
Levanté la mano desde la última fila
Y inclinando la cabeza,
Murmuré:
“Perdón,
me vinieron a buscar”.


jueves, 15 de febrero de 2007

A Karl y a Rodolfo

Si Rodolfo te viera allí parado bajo el zócalo de aquella puerta,
te preguntaría: “El hombre no es solamente un individuo: pertenece a un todo”
No sabes que prefieres ante la nada
Y sin embargo tampoco te dejas.
Luces traslúcido, empapado de sudor tóxico
Y sin mirar la mirada que te inquiere
Te distraes con caminatas breves.
Sin vestido me sueño parada
En despojos, entregada
Y por eso desnuda y desolada.
Si Rodolfo te conociera, te diría:
“No nos es indispensable ser felices, y siempre hay algún detalle por el que queremos protestar. Al que arrebata la felicidad no es necesario expulsarlo de este mundo. Se le puede también dejar libre si se quiere”.
No sabes de tus despliegues
Porque la lívido reprimes
Y sin quererlo estalla por tus venas
Y te rompe en pedazos que escupes con tu danza.
Te mueves con estremecedor vibrato,
No me roces!,
Te confundo con mi sueño
Y te carcomo aunque de puro miedo.
En viajes de excusados,
De llaves e invitados
Me controlas con tu ceño persiguiendo una palabra que arroje la sílaba para tu parlamento.
En sí mismo,
vigilia y despierto,
Torturada de tu esquizofrenia desenfrenada
Por tu cuaresma inadvertida.
Detalles femeninos,
huelo,
Intento acordarme y se traspapela con el sueño.
Imagino o recuerdo ese indeciso enredo.
Desapareces y en fábulas te escribo para retenerte.
Si Rodolfo me viera, me diría:
“El mundo es como es y las cosas no son como queremos sino como el resto quiere que sean. Y el juicio divino que se anuncia tan pomposamente no tiene sentido. Nuestro culto a la honestidad es un acto de idolatría, pero hay que someterse, pues el ídolo existe”.
Y si yo lo conociera le escribiría algunas entonaciones para sus noches largas.
Encubres filosofías,
El lánguido parecer te retrotrae
y me sumerge en lo ineluctable del padecer.
Tu amargo sabor que imagino
Me perturba y
Ante tan melancólica alegría
Sin sopor pero con oscuro anhelo
registro los sinsabores de esta madrugada.
Ansío la amargura de tu incertidumbre
Porque el consuelo merece ser dueño.
Excusas, tiempos ventajeros
Esa distancia hace ya tiempo que no la acarreo
Aunque a veces el desahogo imprima con sus formas.
Mitos ancestrales, leyendas urbanas y rurales
Con aires de sentirme kitch ante tal snob.
Rodolfo diría:
“¿Usted no tiene mucho sentido del humor, verdad?”.

miércoles, 14 de febrero de 2007

un tanguito...por qué no?




A vos flaquito, teórico, tipito,
te canto...
No te arrugues,
No te arropes
Que hoy te acoge bien la noche
Como tantas otras más.
Te sientes enjaulado
Ya lo sé,
Me miras por las dudas
Y también.
Te digo que con canto y amargura
Hoy lloré.
Cayó mi lagrimón
Rodó por mi pesar
pero yo sé que esta vez
no lo diré.
Si te lo digo ya lo sé,
Te sentarás a mi lado
Rozando mi rodilla
Y suspirando,
Ya lo sé.
Imagino tus brazos,
tu sudor,
Tu ansiedad,
Imagino que ella te ha dado su regazo
Y me pianto todo un día en ese pensar.
Ya sé que soy una niña para ti,
Pero solo te excusas
Para detener tu andar.
Quiero verte y que me mires,
Quiero saberte como hablar,
Que me pienses, que me veas y te acuerdes
Y así siento que de mi te oí hablar.
Te escucho por las noches,
Ya lo sé,
Te veo por las calles
Y tal vez,
Te siento, te huelo el aliento aquí cercano
De rondar y rondar.

“S'IL VOUS PLAIT”

Por eso que dejó pasar
Me di media vuelta
Y la mejilla rozó el diluvio del otro lado.
Nadie lo vió.
Su nariz reposó sobre aquel zócalo agujereado
Respiré un aliento mojado,
Sabía a picante
Y eso que su sopa era de maíz.
Con sus brazos de árbol
Y su pecho de mariposa
Quiso arrastrarse hasta la esquina 16
Detrás del cartel posé ante tal espectáculo
Y miré.
Sus ojos de marfil atravesaban la avenida
Hasta el navío que lo aguardaba
Cargamentos ocultos detrás de espesos cajones
Y un mulato con sudor en los hombros
Mecanizaba el sudor.
Me sequé la frente
Y tapando el reflejo del sol
Simulé la caída de serpiente
Que de un coletazo rugió el asfalto.
Transformé la deslizada en un nuevo andar
De frente, de costado, de atrás.
Bamboleante el pelo me quiso ahorcar
Zafé de un puñal
Y el mulato detuvo su máquina
Alzó sus brazos al altar
Como dando la orden a un don capitán.
Se sentó en el muelle del viejo descansar
Y por lo bajo,
Rozando sus pies
Sintió cómo un suspiro ajeno le silbaba su talón de Aquiles.
No quiso mirar,
Ya no era uno,
Lo rodeaban dando giros y en canciones que adormecían su porte.
Yacía ahora junto a nosotros
Indicando cuál barca tomar
Zarpando en largas y estridentes bocinas navieras
Me vi envuelta en un nuevo caminar.
“Hola, ¿que tal, cómo le va?”
y una sonrisa de amplio sombrero asintió las palabras que vinieron a mi boca hablar.
Taco alto, faldas cortas, uñas rojas.
Sostenían el porte de un cigarrillo fumar.
Una a una las cabezas daban vuelta para verla taconear.
Madame, lady, guapa, mademoiselle,
Cada cual con su nómina escondida,
Bebía de su copa la champaña en cristal.
Por entre guiños y reojos susurraba el mulato su cantar,
“S'IL VOUS PLAIT”, y un ademán,
voces, silbidos, risas y muecas detrás de paños
que albergaban fórmulas de aristócratas vivencias, falencias, esencias.
Una a una las armaba y desarticulaba pecho de mariposa,
Detrás de la batea en la que posaba el rico manjar,
Con ciencia de hormiga acumulaba montañas de decires
En idiomas transferibles para su cantar.
En un rato de madrugada agotada de tanto jazz,
me leía la poesía y transpiraba el sudor mulato de garçon por una copa más.
Zarpaba del muelle otro gamulán de polo norte
Embebido de sangre y música
Serpiente y gavilán.
La mano enquistada guardó su cigarrillo
Encorvó su cabellera,
Y sintiendo el aliento mojado en sus pies entumecidos,
Roo.

Sudoridad

El sudor del tallo se hace materia
Y en una gota que moja el cuerpo,
Que baila pendiendo de tu sombra.
Si sopla el viento
Su pelo se hace sombra para un costado de tu presa incógnita.
Inciertos tus días y compañías,
Cómo hacerlo solo con un cuerpo,
sin dirección, sin números, ni códigos.
En viajes de magnolias te encontré hablando de paisajes,
A la naturaleza, a la luz.
Una lágrima empezó a ser en tu ceño,
Brilló, miré
Y empezó la función.
Siempre en bambalinas,
Ahora en proscenio,
Un cenital de luz amarilla,
Así veo tu mitad.
Allí, en escenas por actuarse empieza tu cuerpo
A salvar tu savia de planta madura
Que muere y germina en el pensamiento de un sueño soñado
O por soñarse.
He pensado esa realidad dolorosa,
Justificado tu lento mecanizar.
Un lugar guardado,
Oscuro,
Deja esa surrealidad!,
Que tu pasado irrisorio sea en este campo vivo y rodeado.
Concéntrate en el campo,
No dejes que el campo te concentre y te encuentre,
Aunque aún armado.
Violentamente me han deseado,Hoy rediseño el paisaje violado.

sabe?


Sabe a licor de un solo trago
Que no te sacia en la primera vuelta,
Solo te deja el sabor que inquiere por otra que queda incierta.
Pende y depende,
Si es que es,
Y sino,
puede que quede pendiente de un hilo sin diente.
De un devenir tejido sin hilo
Con agujas de aquella caverna fría y sombría.
No deja lugar a incógnitas de trigo viejo,
Solo encaje de pensamientos sin sentido.
Tuyo el destino incierto,
Camino abierto,
Construyes sin vías o con navíos.
Perplejo, incongruente, sabio,
Con luz y frío
Así, con desanimo desarmado
Tejo con sabor a sombrío.
Pasos de viento calandrado,
Sudor de movimiento,
Tocas el azul oscuro,
Piensas en luz de puro viento.
Asustas con tu velo,
Te escondes detrás de aquel panal,
Abejas sin miedo,
Revoloteas y piensas,
Sientes, control,
Remoto paisaje.
Y si apuras el viento,
El humo se hace ceniza de calor en tu ceño.
Se abre para la orgía
De puro hablar en lejanía.
Tiras de tu amarrar sin cabos,
De luz y trasero,
Aquí la navaja que corta el viento.
Veo tu zorzal
De puro entrenamiento.

oscuridad


En la búsqueda de su destino lo tienen atrapado en verjas de oscura pintura
Me mira a través de ellas
Veo sus labios moverse pero no comprendo sus palabras.
Sus movimientos son hostiles,
Parece como si quisiera salirse
Mis manos están lejos de ese umbral
Solo lo observo detenidamente cuando se deja descansar.

Se sienta sobre sus glúteos dejando las piernas reposar
Mira al cielo, le habla,
Alza las manos y dice algunas palabras

como si rezara una plegaria al sol.

Comentan que lo poseyó la muerte en vida
Y no lo deja descansar
Que está pagando por sus pecados

y está el diablo pegándole con su cola cada vez que él intenta ser, estar.

Creen que miente
Que es sólo puro actuar


Tenga cuidado
porque es la muerte la que quiere más adeptos en su andar.
Es arduo el pasar sin morir y nacer
Pero quienes se detienen en uno de ellos
Allí el infierno comienza su entrever.