sábado, 17 de febrero de 2007

a ver a ver...


Estaba de frente a la ventana
y por suspiros de mera claridad
el silencio me hizo cómplice de aquel espectáculo que estaba por empezar.
“La violencia del cuerpo se me hace materia
por los procesos que mi mente materializa
en mis sueños a través de insignificantes imágenes, breves y precisas”.
“¡Bravo, bravo!, se oían las voces gritar”.
Y seguía:
“...algunas oscuras con mucha violencia
desplegaba mi cuerpo contra alguien o algo
como una necesidad de instinto animal...”.
Se oyó un silencio expectante,
e imaginé que venía más,
por eso encendí el Belmond del placer para un deleite más.
“...sin un casillero en libertad,
mi inconsciente me reclama soledad.
Si percibo la saciedad
me condenan las metrallas, las paredes, los disparos...”.
Y el ritmo de los aplausos no cesaba nunca
ante tanta crueldad.
Faltaban gritos de augurios,
Y algún que otro
“una más y no j......más!!!!.”
Me sonrío y escucho:
“...sueños de liberación que
diluyen lo incomprensible
de lo vivido inadvertido,
de lo querido reprimido,
de lo deseado no sabido,
de lo sin sentido significando........”
y allí en medio del culmine final,
sonó la campana.
Levanté la mano desde la última fila
Y inclinando la cabeza,
Murmuré:
“Perdón,
me vinieron a buscar”.


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