La pasión de la muerte por estar vivo
Es la soledad incordiosa de un anhelo en estado puro
De sobrevivir a la locura de la pasión
La madurez de las emociones supura un aliento amargo con gusto a sal
Es la canción de madrugada que grita de orgasmos
Y vive de recuerdos con gusto a sal
Gime en los cuartos de entera niñez
Y madura una fruta que no deja caerse
Su vientre lo absorbe con absoluta estrechez.
Son los campos de los llanos
Los que cantan sus canciones
Son las luces de los cielos
Los que anuncian sus intenciones
Ostenta vanidades
Grita a los infiernos llantos y maldiciones
Pura extrañeza de mantos acosadores
Sangre, pena, amenaza de muerte a los cazadores.
Días de inconsciencia calada de sustancias
Pura locura de viajes en paralelo
Libre albedrío de impúdico consuelo
Fin de los días de los sin día
Fugacidad pasajera, incertidumbre venidera
Adentra sus días en este mi sendero
Mi espacio vacío repleto de luces, inviernos, lechos,
Sudores, trajes malhechos,
narices, mujeres, hombres
viajes, pasajes
laberintos de hielo.
Escena melancólica, traje de mujer enloquecida
Abre la puerta a la enramada que viene a darte la bienvenida.
Ya no platica la letra de la locura
Solo imagina un trance
Un manjar de anhelos
Para degustar y sonreírle a la pavura.
Tiempo de los costosos vuelos
Agradecido al alto cielo
Al universo
Y a las constelaciones por jugar el juego
Por poner las reglas sin ciencia
Por darle forma a la amorfa vivencia
Para despedazarla en otras
Que reparan
Que escarmientan.
Que vapulean.
domingo, 30 de diciembre de 2007
viernes, 7 de diciembre de 2007
Talks

Conversando con lo imaginado
lo anhelado parió su ser
después de que la muerte
sorprendiera con su neceser.
Labios rubíes,
tacos de espinas,
altas mujeres
de pelo corto
negro platino.
Camina de cerca.
Camina de lejos.
En alternadas fotos
la veo rodeándome
cual laberinto de espejos.
Salgo corriendo
por entre sus nalgas
y entre su vello
caigo en enredos.
Salto mortal a su útero inquieto
por mi lengua de seda
y mi aliento sabor a almendras.
Buceo su femenino,
reboto en su centro
y cual bola de ping pong
caigo rodando por su tubo de terciopelo.
Miro,
Descanso,
Me río,
Lloro,
Me río
Y grabo el todo
Cual último decoro.
Sin dejar que una lágrima
borre mi huella,
salto mortal
al otro lado de su yo mujer.
Con mi traje de buzo
examino recovecos donde pueda apresarme
alguna burbuja, algún alga
seres que no llegaron ser.
Saco mi escafandra
y en tobogán de sus fluidos
me dejo arrastrar
y un open door me anuncia la salida.
lo anhelado parió su ser
después de que la muerte
sorprendiera con su neceser.
Labios rubíes,
tacos de espinas,
altas mujeres
de pelo corto
negro platino.
Camina de cerca.
Camina de lejos.
En alternadas fotos
la veo rodeándome
cual laberinto de espejos.
Salgo corriendo
por entre sus nalgas
y entre su vello
caigo en enredos.
Salto mortal a su útero inquieto
por mi lengua de seda
y mi aliento sabor a almendras.
Buceo su femenino,
reboto en su centro
y cual bola de ping pong
caigo rodando por su tubo de terciopelo.
Miro,
Descanso,
Me río,
Lloro,
Me río
Y grabo el todo
Cual último decoro.
Sin dejar que una lágrima
borre mi huella,
salto mortal
al otro lado de su yo mujer.
Con mi traje de buzo
examino recovecos donde pueda apresarme
alguna burbuja, algún alga
seres que no llegaron ser.
Saco mi escafandra
y en tobogán de sus fluidos
me dejo arrastrar
y un open door me anuncia la salida.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Mangos

Cuando le preguntan de donde brotó
no sabe que decir
si del cielo o la tierra
de un non-place,
o de una ola de verano
que llegó tardía
rozando su nacer
de la década tres.
Cuando imagina su llegada
sus manos marcan el ritmo de sus coordenadas.
Cuando abraza su perfume,
su boca se llena de sabores,
de presente,
de incomparables amores.
Su incólume belleza se enreda por su cuerpo
La abraza.
La penetra.
Se mete hasta lo infinito de su adentro.
En sus ojos viaja
por venas de colores
sin escafandras que le aniquilen
el sentir de sus brebajes y sabores.
Sus senos toca
y siente el placer de la seda.
Su pubis extrovertido
le recuerda a ese olor en primavera
Ella camina por enredaderas,
salta umbrales,
Vuela.
Aterriza.
Planea.
Ella camina por enredaderas,
salta umbrales,
Vuela.
Aterriza.
Planea.
domingo, 21 de octubre de 2007
trémula

La amenaza continua de su visita
le hacía temblar las carnes internas
y por eso la lucha intermitente
de apaciguar la salida a la superficie.
Su preferencia nocturna
La hacían temer el insomnio
Y así la invención de actividades diversas
esquivando el reposo noctámbulo.
Sabía que esos seres podían habitarla
durante el correr de sus días en estas tierras
Y descansaba en la siesta haciéndoles compañía.
Pero cuando se empecinaban en salirse y ser en ella:
La catarsis del cuerpo.
Sabía que en tiempos remotos no había distinción entre ella y ellos
Ahora el estar era disparejo
Ella podía verlos.
Abstrayéndose, podía ser.
La piraña recorrió todos sus nidos
Visito cada uno de aquellos recovecos uterinos
Dejó salir cuando quiso
La pelea continua y la lucha por la metamorfosis
Hicieron del orgasmo una despedida
bicheral
andrógena
alienígena
alienante.
le hacía temblar las carnes internas
y por eso la lucha intermitente
de apaciguar la salida a la superficie.
Su preferencia nocturna
La hacían temer el insomnio
Y así la invención de actividades diversas
esquivando el reposo noctámbulo.
Sabía que esos seres podían habitarla
durante el correr de sus días en estas tierras
Y descansaba en la siesta haciéndoles compañía.
Pero cuando se empecinaban en salirse y ser en ella:
La catarsis del cuerpo.
Sabía que en tiempos remotos no había distinción entre ella y ellos
Ahora el estar era disparejo
Ella podía verlos.
Abstrayéndose, podía ser.
La piraña recorrió todos sus nidos
Visito cada uno de aquellos recovecos uterinos
Dejó salir cuando quiso
La pelea continua y la lucha por la metamorfosis
Hicieron del orgasmo una despedida
bicheral
andrógena
alienígena
alienante.
jueves, 18 de octubre de 2007
Usted...?

Bajo el manto de papeles que inundaban el cuarto de su nido
Comenzaron a aflorarle las canciones y
por entre las flácidas carnes de la entrepierna
sintió el liquido de un fluir
que no era de su sexo.
Y así se levantaba todas las mañanas tratando de comprender
qué era esa dureza que la interceptaba
en horas tempranas,
a veces bajo la luna y otras
de rayos calurosos,
y la hacían trasmutar
bajo cielos abiertos
suelos húmedos y esponjosos,
olores tan ricos.
Cuando tenía que situarle un tiempo
ante la necesidad de explicarlo en las noches de lucidez
solo la infinitud venia a su boca como palabra apaciguadora.
Esa inmensidad desconocida
la llevaba hacia pasillos oscuros de puro “pensamiento animal”
Que no hacia mas que transformar su órganos genitales
En presas de ataque.
Un recorrido virtual
Un estado de vigilia
Y un sudor de un moverse salvaje
Y humano
Le instalaban una continua duda:
La de su naturaleza.
Usted esta loca?
Que me esta haciendo?, le dijo.
Usted bien sabe que no estoy loca,
Soy de barro,
Soy de río
Y por eso con usted me río.
Comenzaron a aflorarle las canciones y
por entre las flácidas carnes de la entrepierna
sintió el liquido de un fluir
que no era de su sexo.
Y así se levantaba todas las mañanas tratando de comprender
qué era esa dureza que la interceptaba
en horas tempranas,
a veces bajo la luna y otras
de rayos calurosos,
y la hacían trasmutar
bajo cielos abiertos
suelos húmedos y esponjosos,
olores tan ricos.
Cuando tenía que situarle un tiempo
ante la necesidad de explicarlo en las noches de lucidez
solo la infinitud venia a su boca como palabra apaciguadora.
Esa inmensidad desconocida
la llevaba hacia pasillos oscuros de puro “pensamiento animal”
Que no hacia mas que transformar su órganos genitales
En presas de ataque.
Un recorrido virtual
Un estado de vigilia
Y un sudor de un moverse salvaje
Y humano
Le instalaban una continua duda:
La de su naturaleza.
Usted esta loca?
Que me esta haciendo?, le dijo.
Usted bien sabe que no estoy loca,
Soy de barro,
Soy de río
Y por eso con usted me río.
domingo, 22 de julio de 2007
CUBICULOR

En un cubículo de mármol se posó a descansar porque el tiempo no dejaba que su vida intente un rodar. Los días se han extinguido en un melancólico transitar. La nada como lo anhelado, la espera como el consuelo de un devenir próximo y auspicioso. El estar se transforma por el pensamiento que teje enredaderas de esperanzas luminosas, por confianza, por anhelos, por carcajadas sin tiempo. El temor al baldío detiene y paraliza un accionar reproductivo pero el ritmo en paralelo traza su línea hacia el polo opuesto. Un lugar sin paradero, un nombre extinguido pero un rumbo que sin destino se configura por un caminar auténtico. Aparentemente caprichoso se muestra el rígido caminar, se estructura en moléculas de cartón para no perder de vista la anhelada seguridad. Apenas detiene su paso, por un rugir o por un alto mirar, se le escapa, se diluye, la corre y la ve entrarse en un bolsillo de algún terrenal. Todos y nadie son lo mismo en ese transitar, no es momento de dilucidar por qué se la han llevado y ya no hay con qué contar, solo sentarse en la silla de la condena del ángel negro y el gusto a sal...
martes, 3 de julio de 2007
mademoiselle!

Cada caja en un cajón,
deja salir un arlequín.
Se quiere sonreír
por una miga de pan
por un rugir que escuchó.
Pero es la pluma que rozó
y el vientre que floreció.
Salieron de su ostra
como parásitos.
Y en metamorfosis
A grito
Florecieron por entre sus piernas.
Enredaderas de cabos verdes
que descollaban como calas refulgentes
Se sumergían en aguas cloacales
con aroma cristalina.
Sentada en el blanco inodoro.
Sorprendida de tan placebo decoro
que se transformaba en casto presente
Goce.
Disfrute.
Hablándole de un tiempo venidero
Alertándola de una carcajada de temores,
anhelados pero inciertos.
Colores púrpura
De glamour suburbana.
Pisando con talones de loba del bosque.
Es un precipicio sin altura
Medido por un sensacionalismo capitalista.
Ahora de acordes
Que tocan para un sueñoCon narices de color, calor y humedad.
deja salir un arlequín.
Se quiere sonreír
por una miga de pan
por un rugir que escuchó.
Pero es la pluma que rozó
y el vientre que floreció.
Salieron de su ostra
como parásitos.
Y en metamorfosis
A grito
Florecieron por entre sus piernas.
Enredaderas de cabos verdes
que descollaban como calas refulgentes
Se sumergían en aguas cloacales
con aroma cristalina.
Sentada en el blanco inodoro.
Sorprendida de tan placebo decoro
que se transformaba en casto presente
Goce.
Disfrute.
Hablándole de un tiempo venidero
Alertándola de una carcajada de temores,
anhelados pero inciertos.
Colores púrpura
De glamour suburbana.
Pisando con talones de loba del bosque.
Es un precipicio sin altura
Medido por un sensacionalismo capitalista.
Ahora de acordes
Que tocan para un sueñoCon narices de color, calor y humedad.
miércoles, 20 de junio de 2007
Bosques Uterinos

Sin naceres de destino
Hoy el libro se posa en sus manos
Para el despertar de costumbres que vienen a encajar en un tiempo sin destino
Porque el huerto se plaga de brillos
Que en linternas de poco vuelo
Quiso el viento aparecer
Dejando una gota en su cara de terciopelo.
Para el amanecer sus ojos se estremecieron
En mariposas que acariciaron su vientre
Por un sueño que dejo rastros en su tallo de mujer
En un brinco de placer
Su lecho se convirtió en cortejo de leones
Panes
Vinos
Reyes
Mantos de papel
En una nube de lámpara se hace ver la Yagá
Que en preguntas intermitentes se esfuma
Y se vuelve a aparecer en átomos de avena
Y de miel que endulzan el útero materno.
Bombas de oxigeno prematuro
Adelantan un porvenir que le advierten una inteligentia
Mantos de lágrimas sin investidura
Porque no conoce
Porque ignora la materialidad no acuosa.
Pasa de página
Welcome
Sendero de melodías cruzadas
De corcheas calandradas
Reflejo de musas apiladas
Tratando de cantar
Una melodía
“.....sale el sol......Galileo, Galilei...”
Hoy el libro se posa en sus manos
Para el despertar de costumbres que vienen a encajar en un tiempo sin destino
Porque el huerto se plaga de brillos
Que en linternas de poco vuelo
Quiso el viento aparecer
Dejando una gota en su cara de terciopelo.
Para el amanecer sus ojos se estremecieron
En mariposas que acariciaron su vientre
Por un sueño que dejo rastros en su tallo de mujer
En un brinco de placer
Su lecho se convirtió en cortejo de leones
Panes
Vinos
Reyes
Mantos de papel
En una nube de lámpara se hace ver la Yagá
Que en preguntas intermitentes se esfuma
Y se vuelve a aparecer en átomos de avena
Y de miel que endulzan el útero materno.
Bombas de oxigeno prematuro
Adelantan un porvenir que le advierten una inteligentia
Mantos de lágrimas sin investidura
Porque no conoce
Porque ignora la materialidad no acuosa.
Pasa de página
Welcome
Sendero de melodías cruzadas
De corcheas calandradas
Reflejo de musas apiladas
Tratando de cantar
Una melodía
“.....sale el sol......Galileo, Galilei...”
sábado, 9 de junio de 2007
Neurosis

Solo formas del destino en el camino grabado
emprendiendo el pasado de un anhelo despedido
encierras aire de futuro sin cimientos.
Navegas por los barrios más oscuros
Detienes el aura
Enfrentas la vigilia
que en un parecer encierra distancias.
Adivinando pensamientos
En sienes que entretejen la vida
Espiraladas razones conducentes a los sin salida
Baños nocturnos de sales amargas
Piscinas resquebrajadas de inconclusos acertijos
Pisada en medio de la orilla de una corrida que no dejó huella
Gota que se tragó por habladurías
Se va por cañerías de una rancia construcción
y de líquido incoloro se diluye entre la piel
Rasguño de gemelo
Ventosa de omóplatos
Extensas y pulcras tenazas son las que lo rozan
Bebe la infusión mentolada
Acaricia las cuerdas
encerrona de palabras cruzadas,
aclaradas en cabinas motorizadas.
Allí en belcro de doctora
Baja,
Y en eléctrica ventanilla le hinca el velo.
“...las relaciones de amor no pueden ser gobernadas por las mismas leyes...”
emprendiendo el pasado de un anhelo despedido
encierras aire de futuro sin cimientos.
Navegas por los barrios más oscuros
Detienes el aura
Enfrentas la vigilia
que en un parecer encierra distancias.
Adivinando pensamientos
En sienes que entretejen la vida
Espiraladas razones conducentes a los sin salida
Baños nocturnos de sales amargas
Piscinas resquebrajadas de inconclusos acertijos
Pisada en medio de la orilla de una corrida que no dejó huella
Gota que se tragó por habladurías
Se va por cañerías de una rancia construcción
y de líquido incoloro se diluye entre la piel
Rasguño de gemelo
Ventosa de omóplatos
Extensas y pulcras tenazas son las que lo rozan
Bebe la infusión mentolada
Acaricia las cuerdas
encerrona de palabras cruzadas,
aclaradas en cabinas motorizadas.
Allí en belcro de doctora
Baja,
Y en eléctrica ventanilla le hinca el velo.
“...las relaciones de amor no pueden ser gobernadas por las mismas leyes...”
lunes, 30 de abril de 2007
La llegada del inmigrante

Es todo lo añejo que se engendra en el interior de esa flor,
que quiere ganarle al oscuro pétalo rezagado
de un capullo que no nació.
Emprendiendo el viaje con la levedad sostenida en los labios,
Como si una gota de aire quisiera salir por entre
Y una espada sosteniendo en eje del cráneo hasta los pies,
entra,
espera.
Los pasos que se sienten por entre telones
hacen estremecer la sincera plenitud de sus alas.
Ella se cobija al borde de una niñez que salpica divertimento para demostrar,
para sentir,
para no quedar enredada en discursos nebulosos,
en hipótesis sostenidas de trapos aterciopelados;
Para borrar sombras enloquecedoras e idílicas;
Para no huir arrastrada por tsunamis de miradas,
Para volver.
Se sienta en su sombra pero el silencio produce hartazgo,
distancia,
Y por eso el etílico sabor de los labios que no cesan de segregar monóxidos.
Todas sus acciones son fusiles que apuntan a su propio cuerpo,
Y allí: la parálisis y los desvíos a navíos ajenos.
Ella se abriga,
él retirándose sin una fácil despedida,
huida.
Por un atajo salió un suspiro que enmudeció la escena,
Su viaje hasta la oscura y solitaria raíz.
que quiere ganarle al oscuro pétalo rezagado
de un capullo que no nació.
Emprendiendo el viaje con la levedad sostenida en los labios,
Como si una gota de aire quisiera salir por entre
Y una espada sosteniendo en eje del cráneo hasta los pies,
entra,
espera.
Los pasos que se sienten por entre telones
hacen estremecer la sincera plenitud de sus alas.
Ella se cobija al borde de una niñez que salpica divertimento para demostrar,
para sentir,
para no quedar enredada en discursos nebulosos,
en hipótesis sostenidas de trapos aterciopelados;
Para borrar sombras enloquecedoras e idílicas;
Para no huir arrastrada por tsunamis de miradas,
Para volver.
Se sienta en su sombra pero el silencio produce hartazgo,
distancia,
Y por eso el etílico sabor de los labios que no cesan de segregar monóxidos.
Todas sus acciones son fusiles que apuntan a su propio cuerpo,
Y allí: la parálisis y los desvíos a navíos ajenos.
Ella se abriga,
él retirándose sin una fácil despedida,
huida.
Por un atajo salió un suspiro que enmudeció la escena,
Su viaje hasta la oscura y solitaria raíz.
jueves, 26 de abril de 2007
Ir y volver

Pisas fuerte
y te escucho
tiemblo,
sueño
leo
nada de esto te imaginas
ni por celos.
Haces de la ciclotimia mi cotidiano
Te busco en las butacas de cada auto
Viajas por mi adentro
Duermes en mi cama
Te doy la mano
Te abrazo
Te canto
Aunque siempre me despierto
Anhelando respirar tu aroma.
De servidora a madame
De enemiga a amante
De dulce compañía
A infiel melancolía.
Piel de colores fríos
Pelos de cordero amorronado
Te sientas como en espejo
Sin cristales,
Te veo,
de cerca y de lejos.
y te escucho
tiemblo,
sueño
leo
nada de esto te imaginas
ni por celos.
Haces de la ciclotimia mi cotidiano
Te busco en las butacas de cada auto
Viajas por mi adentro
Duermes en mi cama
Te doy la mano
Te abrazo
Te canto
Aunque siempre me despierto
Anhelando respirar tu aroma.
De servidora a madame
De enemiga a amante
De dulce compañía
A infiel melancolía.
Piel de colores fríos
Pelos de cordero amorronado
Te sientas como en espejo
Sin cristales,
Te veo,
de cerca y de lejos.
lunes, 9 de abril de 2007
thinking songs

Quien sabrá
cual es tu hit
si es de acero
cual es tu hit
si es de acero
o de terciopelo gris
Y ahora
Una seda abrís
Para la mesa de entrada
Si es así,
Dímelo,
No soporto la levedad
Ni la eterna tempestad
Que me lleva
Que te trae
Me sacude
Sin mas
Ahora miro por la ventana
Y es el sopor lo que se lleva
Te apareces
En sonrisas
En decoros
Y en alcohólicos anhelos.
Y ahora
Una seda abrís
Para la mesa de entrada
Si es así,
Dímelo,
No soporto la levedad
Ni la eterna tempestad
Que me lleva
Que te trae
Me sacude
Sin mas
Ahora miro por la ventana
Y es el sopor lo que se lleva
Te apareces
En sonrisas
En decoros
Y en alcohólicos anhelos.
(Bis)
Si es así,
Dimelo,
Si es así,
Dimelo,
...
lunes, 2 de abril de 2007
a chinesse way

Si es que la verdad no tiene razón
Entonces haz saber cuál es el motivo de la desazón
Hoy encuentro que llegas
Hoy busco y no estas
Te apareces en mi casa
En mi cuarto de dormir
Estas aquí adentro
Sin embargo
No escucho tu latir.
Son mis huesos
Los que crujen
Son mis venas
El vivir
Por esto sostengo
Este cuerpo en un latir
Otra noche me visitas
En casa de mis padres te apareces
Me conversas
Me sonríes
Me dejas con un suspiro
Te miro detrás de una puerta.
La casa se llena de gente
Te vas
Y no descubro qué me has dejado
Bullicios
Preguntas
Maniquíes
La cuenta.
...ecoutè
Entonces haz saber cuál es el motivo de la desazón
Hoy encuentro que llegas
Hoy busco y no estas
Te apareces en mi casa
En mi cuarto de dormir
Estas aquí adentro
Sin embargo
No escucho tu latir.
Son mis huesos
Los que crujen
Son mis venas
El vivir
Por esto sostengo
Este cuerpo en un latir
Otra noche me visitas
En casa de mis padres te apareces
Me conversas
Me sonríes
Me dejas con un suspiro
Te miro detrás de una puerta.
La casa se llena de gente
Te vas
Y no descubro qué me has dejado
Bullicios
Preguntas
Maniquíes
La cuenta.
...ecoutè
viernes, 16 de marzo de 2007
el matadero

Cuánto secreto en aquel baldío de cenizas sin abrir,
su incólume belleza nadie se atrevió a inquirir.
A Karl le contaron alguna vez que allí las personas navegaban bajo tierra.
Sí,
Entre mantos de fósiles, raíces y un mar de tierra.
Si Karl viviera se preguntaría sobre los de abajo.
Seguramente veían con mas oscurantismo y leerían novelas y cuentos negros (o de negros?).
No sé,
Karl no hablaba de razas.
Con la saliva entre dientes esperó expectante,
Y ante la sorpresiva nada,
dejó caer el dulce por entre sus dientes.
Salió del féretro con excusas de vislumbrar su auto,
y de un ladrido agazapó su duda.
Ella aguardó el temple fumando.
Por los poros aún cobijaba rastros de teatralidad.
Con pensamientos inquisidores regresó del perfil naviero
Mirándose en reflejos imantados.
Karl pensaría, “la división se ha consumado”,
ella se tranquiliza,
llora.
Huye por huidizo,
por complacencia,
por menoscabo.
Ella ha conseguido la conciencia acorralada
“pero aquí no se acaba la lucha,
el poder se obtiene sin piedades, ni complacencias”.
Sube la dolencia
Salta el baldío
Y en escombros se entorpece.
Escupe dientes,
Pela huesos,
su incólume belleza nadie se atrevió a inquirir.
A Karl le contaron alguna vez que allí las personas navegaban bajo tierra.
Sí,
Entre mantos de fósiles, raíces y un mar de tierra.
Si Karl viviera se preguntaría sobre los de abajo.
Seguramente veían con mas oscurantismo y leerían novelas y cuentos negros (o de negros?).
No sé,
Karl no hablaba de razas.
Con la saliva entre dientes esperó expectante,
Y ante la sorpresiva nada,
dejó caer el dulce por entre sus dientes.
Salió del féretro con excusas de vislumbrar su auto,
y de un ladrido agazapó su duda.
Ella aguardó el temple fumando.
Por los poros aún cobijaba rastros de teatralidad.
Con pensamientos inquisidores regresó del perfil naviero
Mirándose en reflejos imantados.
Karl pensaría, “la división se ha consumado”,
ella se tranquiliza,
llora.
Huye por huidizo,
por complacencia,
por menoscabo.
Ella ha conseguido la conciencia acorralada
“pero aquí no se acaba la lucha,
el poder se obtiene sin piedades, ni complacencias”.
Sube la dolencia
Salta el baldío
Y en escombros se entorpece.
Escupe dientes,
Pela huesos,
Teje ovillos de pelo negro.
lunes, 5 de marzo de 2007
Diálogos. Amores. Muertes.

Habíase trepado hasta el mástil cuando oyó su silbido agudísimo. Rápidamente frunció el entrecejo, sus ojos se abrieron como dos píldoras doradas y recordó aquel diálogo entre penumbras: “No llores, sí que me gustas, sí que te quiero, pero bueno... alguna vez volvería a acostarme con un hombre... pero eso no nos afecta.... Pasarlo bien y nada más. Tú siempre hablabas de libertad.... No llores: al final siempre vuelvo a ti”. Frenó su paso de spaghetti western y con un gesto que iniciaba la empuñadura de su arma, sacó su pañuelo violeta y se secó las gotas que bañaban su frente. Miró a sus costados, sin un mínimo movimiento que lo descubriese ante tal ceremonia solipsista. A puro reojo, continuó en la retaguardia de andares nostálgicos. “Me duele el corazón como si me hubiesen clavado algo”, pensaba; “No tiene por qué dolerte. No hace falta”, se respondía. Allí mismo, largó un suspiro que había estado conteniendo durante ese uniforme pensar y continuó, escalón por escalón, trepando por ramas resquebrajadas que crujían pero que nunca terminaban de estallar, cuando algo resonó en aquello que Petra alguna vez le había anunciado: “Tener dolor: quien necesita sin necesitar no necesita nada que necesitar”; “¡Ah, Petra! Yo no soy tan lista como tú, ni culta. Eso ya lo sé” le dije, pero ella me respondió, “Te quiero, eres preciosa. Me duele todo de tanto quererte”. El decoro de esas respuestas estupefacientes colmó de oscuro sudor su cuerpo tomando sus labios hasta que escupieron parlamentos alienígenas, insurrectos y condescendientes. “Ahora comprendo el romanticidio”, se dijo, corriéndose el pelo de la cara. Se tocó la frente y el sudor caía por sus patillas de pelo suave y lacio. Crujió la madera, levantó su mirada y reconoció que de un grito había recorrido la historia... “Te odio, te odio, te odio, te odio. Si al menos me muriese, sencillamente irme”.
martes, 20 de febrero de 2007
en función

La función se anunciaba
Y en la sala vacía repercutía una menester sonororidad que provenía de las butacas.
Un crujido a madera,
y un tacón de piernas largas estremeció el terciopelo de la platea.
Los lados del espacioso telón
se desunieron en bambaleante armonía
Y un aroma a húmeda vacuidad
brotaba por entre las filas.
“Butaca 4, a la izquierda”
“Fila 7 a la derecha”,
“Deje tres asientos libres,
en el cuarto tome asiento, por favor”.
Levantó los párpados
y su sonrisa señalaba la invitación de la fila 9 a la izquierda.
Tres sillas,
un cenital,
un brazo sudoroso,
el ras de una piel que resquebrajaba.
Toses,
risas,
suspiros,
aplausos.
Y en la sala vacía repercutía una menester sonororidad que provenía de las butacas.
Un crujido a madera,
y un tacón de piernas largas estremeció el terciopelo de la platea.
Los lados del espacioso telón
se desunieron en bambaleante armonía
Y un aroma a húmeda vacuidad
brotaba por entre las filas.
“Butaca 4, a la izquierda”
“Fila 7 a la derecha”,
“Deje tres asientos libres,
en el cuarto tome asiento, por favor”.
Levantó los párpados
y su sonrisa señalaba la invitación de la fila 9 a la izquierda.
Tres sillas,
un cenital,
un brazo sudoroso,
el ras de una piel que resquebrajaba.
Toses,
risas,
suspiros,
aplausos.
sábado, 17 de febrero de 2007
yace

El amargo sudor de la frente
se le derrama en su rostro fatigado
por la lucha del hacer.
La marcha se le torna una grave melodía
con sopranos, bailarines, músicos y orquestas que estampan su ritmo.
Sus pies como toneles,
dan empuje a las piernas de viejo metal oxidado.
Su cabeza busca entre lombrices
pero sólo emergen los tanques y bombardean su pensar.
Se acuerda de él
y entre sus labios su boca murmura frases inconfesables.
Recrimina su cuerpo y su mente,
que en el intento de ser armoniosa,
el cuerpo danza.
Piensa enceguecida por la música que atraviesa su esqueleto de astronauta
y su mente que instiga.
Se imprime su contramáscara,
y por eso afirma su disfrute perverso
que persuade con discursos
y con sorda escucha.
Allí los trazados,
las diagonales,
las salidas.
se le derrama en su rostro fatigado
por la lucha del hacer.
La marcha se le torna una grave melodía
con sopranos, bailarines, músicos y orquestas que estampan su ritmo.
Sus pies como toneles,
dan empuje a las piernas de viejo metal oxidado.
Su cabeza busca entre lombrices
pero sólo emergen los tanques y bombardean su pensar.
Se acuerda de él
y entre sus labios su boca murmura frases inconfesables.
Recrimina su cuerpo y su mente,
que en el intento de ser armoniosa,
el cuerpo danza.
Piensa enceguecida por la música que atraviesa su esqueleto de astronauta
y su mente que instiga.
Se imprime su contramáscara,
y por eso afirma su disfrute perverso
que persuade con discursos
y con sorda escucha.
Allí los trazados,
las diagonales,
las salidas.
a ver a ver...

Estaba de frente a la ventana
y por suspiros de mera claridad
el silencio me hizo cómplice de aquel espectáculo que estaba por empezar.
“La violencia del cuerpo se me hace materia
por los procesos que mi mente materializa
en mis sueños a través de insignificantes imágenes, breves y precisas”.
“¡Bravo, bravo!, se oían las voces gritar”.
Y seguía:
“...algunas oscuras con mucha violencia
desplegaba mi cuerpo contra alguien o algo
como una necesidad de instinto animal...”.
Se oyó un silencio expectante,
e imaginé que venía más,
por eso encendí el Belmond del placer para un deleite más.
“...sin un casillero en libertad,
mi inconsciente me reclama soledad.
Si percibo la saciedad
me condenan las metrallas, las paredes, los disparos...”.
Y el ritmo de los aplausos no cesaba nunca
ante tanta crueldad.
Faltaban gritos de augurios,
Y algún que otro
“una más y no j......más!!!!.”
Me sonrío y escucho:
“...sueños de liberación que
diluyen lo incomprensible
de lo vivido inadvertido,
de lo querido reprimido,
de lo deseado no sabido,
de lo sin sentido significando........”
y allí en medio del culmine final,
sonó la campana.
Levanté la mano desde la última fila
Y inclinando la cabeza,
Murmuré:
“Perdón,
me vinieron a buscar”.
y por suspiros de mera claridad
el silencio me hizo cómplice de aquel espectáculo que estaba por empezar.
“La violencia del cuerpo se me hace materia
por los procesos que mi mente materializa
en mis sueños a través de insignificantes imágenes, breves y precisas”.
“¡Bravo, bravo!, se oían las voces gritar”.
Y seguía:
“...algunas oscuras con mucha violencia
desplegaba mi cuerpo contra alguien o algo
como una necesidad de instinto animal...”.
Se oyó un silencio expectante,
e imaginé que venía más,
por eso encendí el Belmond del placer para un deleite más.
“...sin un casillero en libertad,
mi inconsciente me reclama soledad.
Si percibo la saciedad
me condenan las metrallas, las paredes, los disparos...”.
Y el ritmo de los aplausos no cesaba nunca
ante tanta crueldad.
Faltaban gritos de augurios,
Y algún que otro
“una más y no j......más!!!!.”
Me sonrío y escucho:
“...sueños de liberación que
diluyen lo incomprensible
de lo vivido inadvertido,
de lo querido reprimido,
de lo deseado no sabido,
de lo sin sentido significando........”
y allí en medio del culmine final,
sonó la campana.
Levanté la mano desde la última fila
Y inclinando la cabeza,
Murmuré:
“Perdón,
me vinieron a buscar”.
jueves, 15 de febrero de 2007
A Karl y a Rodolfo
Si Rodolfo te viera allí parado bajo el zócalo de aquella puerta,
te preguntaría: “El hombre no es solamente un individuo: pertenece a un todo”
No sabes que prefieres ante la nada
Y sin embargo tampoco te dejas.
Luces traslúcido, empapado de sudor tóxico
Y sin mirar la mirada que te inquiere
Te distraes con caminatas breves.
Sin vestido me sueño parada
En despojos, entregada
Y por eso desnuda y desolada.
Si Rodolfo te conociera, te diría:
“No nos es indispensable ser felices, y siempre hay algún detalle por el que queremos protestar. Al que arrebata la felicidad no es necesario expulsarlo de este mundo. Se le puede también dejar libre si se quiere”.
No sabes de tus despliegues
Porque la lívido reprimes
Y sin quererlo estalla por tus venas
Y te rompe en pedazos que escupes con tu danza.
Te mueves con estremecedor vibrato,
No me roces!,
Te confundo con mi sueño
Y te carcomo aunque de puro miedo.
En viajes de excusados,
De llaves e invitados
Me controlas con tu ceño persiguiendo una palabra que arroje la sílaba para tu parlamento.
En sí mismo,
vigilia y despierto,
Torturada de tu esquizofrenia desenfrenada
Por tu cuaresma inadvertida.
Detalles femeninos,
huelo,
Intento acordarme y se traspapela con el sueño.
Imagino o recuerdo ese indeciso enredo.
Desapareces y en fábulas te escribo para retenerte.
Si Rodolfo me viera, me diría:
“El mundo es como es y las cosas no son como queremos sino como el resto quiere que sean. Y el juicio divino que se anuncia tan pomposamente no tiene sentido. Nuestro culto a la honestidad es un acto de idolatría, pero hay que someterse, pues el ídolo existe”.
Y si yo lo conociera le escribiría algunas entonaciones para sus noches largas.
Encubres filosofías,
El lánguido parecer te retrotrae
y me sumerge en lo ineluctable del padecer.
Tu amargo sabor que imagino
Me perturba y
Ante tan melancólica alegría
Sin sopor pero con oscuro anhelo
registro los sinsabores de esta madrugada.
Ansío la amargura de tu incertidumbre
Porque el consuelo merece ser dueño.
Excusas, tiempos ventajeros
Esa distancia hace ya tiempo que no la acarreo
Aunque a veces el desahogo imprima con sus formas.
Mitos ancestrales, leyendas urbanas y rurales
Con aires de sentirme kitch ante tal snob.
Rodolfo diría:
“¿Usted no tiene mucho sentido del humor, verdad?”.
te preguntaría: “El hombre no es solamente un individuo: pertenece a un todo”
No sabes que prefieres ante la nada
Y sin embargo tampoco te dejas.
Luces traslúcido, empapado de sudor tóxico
Y sin mirar la mirada que te inquiere
Te distraes con caminatas breves.
Sin vestido me sueño parada
En despojos, entregada
Y por eso desnuda y desolada.
Si Rodolfo te conociera, te diría:
“No nos es indispensable ser felices, y siempre hay algún detalle por el que queremos protestar. Al que arrebata la felicidad no es necesario expulsarlo de este mundo. Se le puede también dejar libre si se quiere”.
No sabes de tus despliegues
Porque la lívido reprimes
Y sin quererlo estalla por tus venas
Y te rompe en pedazos que escupes con tu danza.
Te mueves con estremecedor vibrato,
No me roces!,
Te confundo con mi sueño
Y te carcomo aunque de puro miedo.
En viajes de excusados,
De llaves e invitados
Me controlas con tu ceño persiguiendo una palabra que arroje la sílaba para tu parlamento.
En sí mismo,
vigilia y despierto,
Torturada de tu esquizofrenia desenfrenada
Por tu cuaresma inadvertida.
Detalles femeninos,
huelo,
Intento acordarme y se traspapela con el sueño.
Imagino o recuerdo ese indeciso enredo.
Desapareces y en fábulas te escribo para retenerte.
Si Rodolfo me viera, me diría:
“El mundo es como es y las cosas no son como queremos sino como el resto quiere que sean. Y el juicio divino que se anuncia tan pomposamente no tiene sentido. Nuestro culto a la honestidad es un acto de idolatría, pero hay que someterse, pues el ídolo existe”.
Y si yo lo conociera le escribiría algunas entonaciones para sus noches largas.
Encubres filosofías,
El lánguido parecer te retrotrae
y me sumerge en lo ineluctable del padecer.
Tu amargo sabor que imagino
Me perturba y
Ante tan melancólica alegría
Sin sopor pero con oscuro anhelo
registro los sinsabores de esta madrugada.
Ansío la amargura de tu incertidumbre
Porque el consuelo merece ser dueño.
Excusas, tiempos ventajeros
Esa distancia hace ya tiempo que no la acarreo
Aunque a veces el desahogo imprima con sus formas.
Mitos ancestrales, leyendas urbanas y rurales
Con aires de sentirme kitch ante tal snob.
Rodolfo diría:
“¿Usted no tiene mucho sentido del humor, verdad?”.
miércoles, 14 de febrero de 2007
un tanguito...por qué no?

A vos flaquito, teórico, tipito,
te canto...
No te arrugues,
No te arropes
Que hoy te acoge bien la noche
Como tantas otras más.
Te sientes enjaulado
Ya lo sé,
Me miras por las dudas
Y también.
Te digo que con canto y amargura
Hoy lloré.
Cayó mi lagrimón
Rodó por mi pesar
pero yo sé que esta vez
no lo diré.
Si te lo digo ya lo sé,
Te sentarás a mi lado
Rozando mi rodilla
Y suspirando,
Ya lo sé.
Imagino tus brazos,
tu sudor,
Tu ansiedad,
Imagino que ella te ha dado su regazo
Y me pianto todo un día en ese pensar.
Ya sé que soy una niña para ti,
Pero solo te excusas
Para detener tu andar.
Quiero verte y que me mires,
Quiero saberte como hablar,
Que me pienses, que me veas y te acuerdes
Y así siento que de mi te oí hablar.
Te escucho por las noches,
Ya lo sé,
Te veo por las calles
Y tal vez,
Te siento, te huelo el aliento aquí cercano
De rondar y rondar.
te canto...
No te arrugues,
No te arropes
Que hoy te acoge bien la noche
Como tantas otras más.
Te sientes enjaulado
Ya lo sé,
Me miras por las dudas
Y también.
Te digo que con canto y amargura
Hoy lloré.
Cayó mi lagrimón
Rodó por mi pesar
pero yo sé que esta vez
no lo diré.
Si te lo digo ya lo sé,
Te sentarás a mi lado
Rozando mi rodilla
Y suspirando,
Ya lo sé.
Imagino tus brazos,
tu sudor,
Tu ansiedad,
Imagino que ella te ha dado su regazo
Y me pianto todo un día en ese pensar.
Ya sé que soy una niña para ti,
Pero solo te excusas
Para detener tu andar.
Quiero verte y que me mires,
Quiero saberte como hablar,
Que me pienses, que me veas y te acuerdes
Y así siento que de mi te oí hablar.
Te escucho por las noches,
Ya lo sé,
Te veo por las calles
Y tal vez,
Te siento, te huelo el aliento aquí cercano
De rondar y rondar.
“S'IL VOUS PLAIT”
Por eso que dejó pasar
Me di media vuelta
Y la mejilla rozó el diluvio del otro lado.
Nadie lo vió.
Su nariz reposó sobre aquel zócalo agujereado
Respiré un aliento mojado,
Sabía a picante
Y eso que su sopa era de maíz.
Con sus brazos de árbol
Y su pecho de mariposa
Quiso arrastrarse hasta la esquina 16
Detrás del cartel posé ante tal espectáculo
Y miré.
Sus ojos de marfil atravesaban la avenida
Hasta el navío que lo aguardaba
Cargamentos ocultos detrás de espesos cajones
Y un mulato con sudor en los hombros
Mecanizaba el sudor.
Me sequé la frente
Y tapando el reflejo del sol
Simulé la caída de serpiente
Que de un coletazo rugió el asfalto.
Transformé la deslizada en un nuevo andar
De frente, de costado, de atrás.
Bamboleante el pelo me quiso ahorcar
Zafé de un puñal
Y el mulato detuvo su máquina
Alzó sus brazos al altar
Como dando la orden a un don capitán.
Se sentó en el muelle del viejo descansar
Y por lo bajo,
Rozando sus pies
Sintió cómo un suspiro ajeno le silbaba su talón de Aquiles.
No quiso mirar,
Ya no era uno,
Lo rodeaban dando giros y en canciones que adormecían su porte.
Yacía ahora junto a nosotros
Indicando cuál barca tomar
Zarpando en largas y estridentes bocinas navieras
Me vi envuelta en un nuevo caminar.
“Hola, ¿que tal, cómo le va?”
y una sonrisa de amplio sombrero asintió las palabras que vinieron a mi boca hablar.
Taco alto, faldas cortas, uñas rojas.
Sostenían el porte de un cigarrillo fumar.
Una a una las cabezas daban vuelta para verla taconear.
Madame, lady, guapa, mademoiselle,
Cada cual con su nómina escondida,
Bebía de su copa la champaña en cristal.
Por entre guiños y reojos susurraba el mulato su cantar,
“S'IL VOUS PLAIT”, y un ademán,
voces, silbidos, risas y muecas detrás de paños
que albergaban fórmulas de aristócratas vivencias, falencias, esencias.
Una a una las armaba y desarticulaba pecho de mariposa,
Detrás de la batea en la que posaba el rico manjar,
Con ciencia de hormiga acumulaba montañas de decires
En idiomas transferibles para su cantar.
En un rato de madrugada agotada de tanto jazz,
me leía la poesía y transpiraba el sudor mulato de garçon por una copa más.
Zarpaba del muelle otro gamulán de polo norte
Embebido de sangre y música
Serpiente y gavilán.
La mano enquistada guardó su cigarrillo
Encorvó su cabellera,
Y sintiendo el aliento mojado en sus pies entumecidos,
Roo.
Me di media vuelta
Y la mejilla rozó el diluvio del otro lado.
Nadie lo vió.
Su nariz reposó sobre aquel zócalo agujereado
Respiré un aliento mojado,
Sabía a picante
Y eso que su sopa era de maíz.
Con sus brazos de árbol
Y su pecho de mariposa
Quiso arrastrarse hasta la esquina 16
Detrás del cartel posé ante tal espectáculo
Y miré.
Sus ojos de marfil atravesaban la avenida
Hasta el navío que lo aguardaba
Cargamentos ocultos detrás de espesos cajones
Y un mulato con sudor en los hombros
Mecanizaba el sudor.
Me sequé la frente
Y tapando el reflejo del sol
Simulé la caída de serpiente
Que de un coletazo rugió el asfalto.
Transformé la deslizada en un nuevo andar
De frente, de costado, de atrás.
Bamboleante el pelo me quiso ahorcar
Zafé de un puñal
Y el mulato detuvo su máquina
Alzó sus brazos al altar
Como dando la orden a un don capitán.
Se sentó en el muelle del viejo descansar
Y por lo bajo,
Rozando sus pies
Sintió cómo un suspiro ajeno le silbaba su talón de Aquiles.
No quiso mirar,
Ya no era uno,
Lo rodeaban dando giros y en canciones que adormecían su porte.
Yacía ahora junto a nosotros
Indicando cuál barca tomar
Zarpando en largas y estridentes bocinas navieras
Me vi envuelta en un nuevo caminar.
“Hola, ¿que tal, cómo le va?”
y una sonrisa de amplio sombrero asintió las palabras que vinieron a mi boca hablar.
Taco alto, faldas cortas, uñas rojas.
Sostenían el porte de un cigarrillo fumar.
Una a una las cabezas daban vuelta para verla taconear.
Madame, lady, guapa, mademoiselle,
Cada cual con su nómina escondida,
Bebía de su copa la champaña en cristal.
Por entre guiños y reojos susurraba el mulato su cantar,
“S'IL VOUS PLAIT”, y un ademán,
voces, silbidos, risas y muecas detrás de paños
que albergaban fórmulas de aristócratas vivencias, falencias, esencias.
Una a una las armaba y desarticulaba pecho de mariposa,
Detrás de la batea en la que posaba el rico manjar,
Con ciencia de hormiga acumulaba montañas de decires
En idiomas transferibles para su cantar.
En un rato de madrugada agotada de tanto jazz,
me leía la poesía y transpiraba el sudor mulato de garçon por una copa más.
Zarpaba del muelle otro gamulán de polo norte
Embebido de sangre y música
Serpiente y gavilán.
La mano enquistada guardó su cigarrillo
Encorvó su cabellera,
Y sintiendo el aliento mojado en sus pies entumecidos,
Roo.
Sudoridad
El sudor del tallo se hace materia
Y en una gota que moja el cuerpo,
Que baila pendiendo de tu sombra.
Si sopla el viento
Su pelo se hace sombra para un costado de tu presa incógnita.
Inciertos tus días y compañías,
Cómo hacerlo solo con un cuerpo,
sin dirección, sin números, ni códigos.
En viajes de magnolias te encontré hablando de paisajes,
A la naturaleza, a la luz.
Una lágrima empezó a ser en tu ceño,
Brilló, miré
Y empezó la función.
Siempre en bambalinas,
Ahora en proscenio,
Un cenital de luz amarilla,
Así veo tu mitad.
Allí, en escenas por actuarse empieza tu cuerpo
A salvar tu savia de planta madura
Que muere y germina en el pensamiento de un sueño soñado
O por soñarse.
He pensado esa realidad dolorosa,
Justificado tu lento mecanizar.
Un lugar guardado,
Oscuro,
Deja esa surrealidad!,
Que tu pasado irrisorio sea en este campo vivo y rodeado.
Concéntrate en el campo,
No dejes que el campo te concentre y te encuentre,
Aunque aún armado.
Violentamente me han deseado,Hoy rediseño el paisaje violado.
Y en una gota que moja el cuerpo,
Que baila pendiendo de tu sombra.
Si sopla el viento
Su pelo se hace sombra para un costado de tu presa incógnita.
Inciertos tus días y compañías,
Cómo hacerlo solo con un cuerpo,
sin dirección, sin números, ni códigos.
En viajes de magnolias te encontré hablando de paisajes,
A la naturaleza, a la luz.
Una lágrima empezó a ser en tu ceño,
Brilló, miré
Y empezó la función.
Siempre en bambalinas,
Ahora en proscenio,
Un cenital de luz amarilla,
Así veo tu mitad.
Allí, en escenas por actuarse empieza tu cuerpo
A salvar tu savia de planta madura
Que muere y germina en el pensamiento de un sueño soñado
O por soñarse.
He pensado esa realidad dolorosa,
Justificado tu lento mecanizar.
Un lugar guardado,
Oscuro,
Deja esa surrealidad!,
Que tu pasado irrisorio sea en este campo vivo y rodeado.
Concéntrate en el campo,
No dejes que el campo te concentre y te encuentre,
Aunque aún armado.
Violentamente me han deseado,Hoy rediseño el paisaje violado.
sabe?

Sabe a licor de un solo trago
Que no te sacia en la primera vuelta,
Solo te deja el sabor que inquiere por otra que queda incierta.
Pende y depende,
Si es que es,
Y sino,
puede que quede pendiente de un hilo sin diente.
De un devenir tejido sin hilo
Con agujas de aquella caverna fría y sombría.
No deja lugar a incógnitas de trigo viejo,
Solo encaje de pensamientos sin sentido.
Tuyo el destino incierto,
Camino abierto,
Construyes sin vías o con navíos.
Perplejo, incongruente, sabio,
Con luz y frío
Así, con desanimo desarmado
Tejo con sabor a sombrío.
Pasos de viento calandrado,
Sudor de movimiento,
Tocas el azul oscuro,
Piensas en luz de puro viento.
Asustas con tu velo,
Te escondes detrás de aquel panal,
Abejas sin miedo,
Revoloteas y piensas,
Sientes, control,
Remoto paisaje.
Y si apuras el viento,
El humo se hace ceniza de calor en tu ceño.
Se abre para la orgía
De puro hablar en lejanía.
Tiras de tu amarrar sin cabos,
De luz y trasero,
Aquí la navaja que corta el viento.
Veo tu zorzal
De puro entrenamiento.
Que no te sacia en la primera vuelta,
Solo te deja el sabor que inquiere por otra que queda incierta.
Pende y depende,
Si es que es,
Y sino,
puede que quede pendiente de un hilo sin diente.
De un devenir tejido sin hilo
Con agujas de aquella caverna fría y sombría.
No deja lugar a incógnitas de trigo viejo,
Solo encaje de pensamientos sin sentido.
Tuyo el destino incierto,
Camino abierto,
Construyes sin vías o con navíos.
Perplejo, incongruente, sabio,
Con luz y frío
Así, con desanimo desarmado
Tejo con sabor a sombrío.
Pasos de viento calandrado,
Sudor de movimiento,
Tocas el azul oscuro,
Piensas en luz de puro viento.
Asustas con tu velo,
Te escondes detrás de aquel panal,
Abejas sin miedo,
Revoloteas y piensas,
Sientes, control,
Remoto paisaje.
Y si apuras el viento,
El humo se hace ceniza de calor en tu ceño.
Se abre para la orgía
De puro hablar en lejanía.
Tiras de tu amarrar sin cabos,
De luz y trasero,
Aquí la navaja que corta el viento.
Veo tu zorzal
De puro entrenamiento.
oscuridad

En la búsqueda de su destino lo tienen atrapado en verjas de oscura pintura
Me mira a través de ellas
Veo sus labios moverse pero no comprendo sus palabras.
Sus movimientos son hostiles,
Parece como si quisiera salirse
Mis manos están lejos de ese umbral
Solo lo observo detenidamente cuando se deja descansar.
Se sienta sobre sus glúteos dejando las piernas reposar
Mira al cielo, le habla,
Alza las manos y dice algunas palabras
como si rezara una plegaria al sol.
Comentan que lo poseyó la muerte en vida
Y no lo deja descansar
Que está pagando por sus pecados
y está el diablo pegándole con su cola cada vez que él intenta ser, estar.
Creen que miente
Que es sólo puro actuar
Tenga cuidado
porque es la muerte la que quiere más adeptos en su andar.
Es arduo el pasar sin morir y nacer
Pero quienes se detienen en uno de ellos
Allí el infierno comienza su entrever.
Me mira a través de ellas
Veo sus labios moverse pero no comprendo sus palabras.
Sus movimientos son hostiles,
Parece como si quisiera salirse
Mis manos están lejos de ese umbral
Solo lo observo detenidamente cuando se deja descansar.
Se sienta sobre sus glúteos dejando las piernas reposar
Mira al cielo, le habla,
Alza las manos y dice algunas palabras
como si rezara una plegaria al sol.
Comentan que lo poseyó la muerte en vida
Y no lo deja descansar
Que está pagando por sus pecados
y está el diablo pegándole con su cola cada vez que él intenta ser, estar.
Creen que miente
Que es sólo puro actuar
Tenga cuidado
porque es la muerte la que quiere más adeptos en su andar.
Es arduo el pasar sin morir y nacer
Pero quienes se detienen en uno de ellos
Allí el infierno comienza su entrever.
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